Fundació Natura Parc trabaja desde hace más de una década en la gestión de espacios forestales y zonas sensibles mediante el pastoreo controlado con animales, recuperando prácticas tradicionales y adaptándolas a las necesidades actuales de conservación del territorio.
Una herramienta natural para gestionar nuestros espacios
El aumento de las temperaturas, los periodos prolongados de sequía y los episodios meteorológicos extremos hacen cada vez más necesaria una correcta gestión de nuestros espacios naturales.
La acumulación de vegetación en determinadas zonas forestales incrementa la cantidad de combustible disponible ante un incendio. En los torrentes, una vegetación excesiva o mal gestionada puede dificultar el curso del agua y favorecer obstrucciones durante episodios de lluvias intensas.
Ante esta realidad, desde el Departamento de Silvicultura de Fundació Natura Parc trabajamos en la gestión de la vegetación mediante diferentes técnicas, entre ellas el pastoreo controlado con animales.
Burros y otros herbívoros se alimentan de parte de la vegetación presente en estas zonas, reduciendo progresivamente la biomasa y ayudando a mantener áreas estratégicas sin necesidad de recurrir continuamente a maquinaria pesada.
No se trata simplemente de “limpiar” el monte. Se trata de gestionar la vegetación de forma planificada para hacer el territorio más resiliente.
Una práctica tradicional ante problemas actuales
El pastoreo ha formado parte durante siglos del paisaje mediterráneo. Hoy, técnicas vinculadas al silvopastoralismo y a la gestión agroforestal permiten recuperar esta relación entre los animales y el territorio y utilizarla como complemento a otros trabajos de prevención.
Fundació Natura Parc cuenta con una larga trayectoria en este ámbito. Desde hace más de una década, nuestro Departamento de Silvicultura desarrolla actuaciones en zonas forestales, franjas de prevención de incendios y torrentes mediante métodos que buscan reducir el impacto sobre el entorno.
Una de las experiencias más recientes se desarrolla en el torrent de Biniaraix, en Sóller, donde los burros contribuyen al control de la vegetación durante los meses previos a la época de lluvias. Su pastoreo permite reducir de manera progresiva parte de la vegetación que crece en el cauce y disminuir la necesidad de intervenciones mecánicas intensivas.
La gestión de estos espacios resulta especialmente importante ante episodios de precipitaciones intensas. Mantener adecuadamente los cauces y evitar acumulaciones que puedan generar obstrucciones contribuye a facilitar el paso del agua y a reducir determinados riesgos asociados a las crecidas.
En las zonas forestales, el principio es similar: menos biomasa combustible en lugares estratégicos puede contribuir a reducir la propagación del fuego y facilitar las labores de prevención y extinción.
Una segunda oportunidad que vuelve al territorio
Este modelo tiene además una dimensión fundamental para Fundació Natura Parc: el bienestar y la recuperación de los animales.
Parte de los équidos que participan en estos programas proceden de situaciones de abandono o renuncia. Tras su recuperación y siempre bajo supervisión profesional, pueden integrarse en grupos que vuelven a desarrollar comportamientos propios de su naturaleza: desplazarse, pastar, relacionarse con otros individuos y vivir en espacios abiertos.
De esta manera, los animales reciben una segunda oportunidad mientras participan en un modelo de gestión del territorio basado en el aprovechamiento natural de los recursos.
Su bienestar forma parte del proyecto. Los animales cuentan con seguimiento y atención durante las actuaciones, y cada zona y periodo de pastoreo debe adaptarse tanto a las necesidades de gestión de la vegetación como a las de los propios animales.

Un ciclo que vuelve a tener sentido
Durante generaciones, la ganadería extensiva ayudó a modelar el paisaje mediterráneo. La transformación del territorio y el abandono progresivo de determinados usos tradicionales han cambiado esa relación.
Recuperar algunas de estas prácticas, apoyadas ahora por conocimiento técnico y criterios de conservación, nos permite afrontar problemas actuales utilizando procesos que la propia naturaleza lleva miles de años desarrollando.
Los animales se alimentan de la vegetación. La biomasa disminuye. Se reduce la dependencia de maquinaria en determinados trabajos. Los espacios se mantienen gestionados y los animales recuperados encuentran una nueva forma de vida.
Un ciclo sencillo, renovable y basado en trabajar con la naturaleza, no contra ella.
Ante un escenario de temperaturas cada vez más elevadas, periodos secos prolongados y episodios de lluvia intensa, adaptar la gestión del territorio será una parte fundamental de la prevención.
En Fundació Natura Parc seguiremos trabajando para encontrar ese equilibrio entre bienestar animal, conservación de los ecosistemas y protección del territorio.
Porque cuidar nuestros bosques y nuestros torrentes no consiste únicamente en actuar cuando aparece una emergencia. También significa trabajar durante todo el año para intentar prevenirla.